En redes FTTH, la caja NAP (Network Access Point) es uno de los elementos más visibles… y al mismo tiempo, uno de los más subestimados. Aunque suele verse como un punto “simple” dentro de la red, la realidad es que una NAP mal instalada puede convertirse en el origen de fallas recurrentes, cortes de servicio y altos costos de mantenimiento.
En este artículo te damos una visión general sobre el rol de las cajas NAP en redes FTTH, por qué su correcta instalación es clave y qué aspectos suelen marcar la diferencia entre una red estable y una problemática.
La NAP es el punto donde la red de distribución se acerca al usuario final. Desde ahí se conectan las acometidas hacia los hogares o negocios, por lo que cualquier detalle en su instalación impacta directamente en:
Por eso, aunque su función parezca sencilla, su ejecución en campo no lo es.
En la práctica, muchas fallas asociadas a NAP no tienen que ver con el producto, sino con cómo se instala. Algunos factores comunes son:
El problema es que estas situaciones no siempre generan fallas inmediatas, pero sí aparecen con el tiempo.
Existen diferentes tipos de soluciones NAP en redes FTTH, desde NAP tradicionales hasta opciones preconectorizadas como QuickNAP. Aunque cada una responde a necesidades distintas —tiempos de instalación, escalabilidad o estandarización—, todas comparten un principio clave:
Pensar que una solución “plug & play” elimina la necesidad de buenas prácticas es uno de los errores más comunes en despliegues FTTH.
Una instalación profesional de cajas NAP se refleja en:
Este artículo solo es una introducción. En nuestro próximo webinar técnico profundizaremos en los aspectos clave de la instalación de cajas NAP, abordando errores comunes, buenas prácticas y recomendaciones aplicables directamente en campo.
🎯 Te invitamos a unirte a nuestro webinar: